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domingo, 28 de julio de 2013

DE GRILLOS Y GENTE

(reeditado)
María era una mujer especial. Un día vino a mi casa y, sentada en el sofá, me observó durante horas. Luego se marchó y... bueno, eso ahora no importa. Lo que quería decir es que Javier, amigo de Pedro, era un hombre un tanto peculiar. No me entendáis mal, no era por aquella estúpida manía de mirar al cielo, tan sólo que era distinto. A veces, cuando iba a pescar, murmuraba canciones de épocas medievales mientras se arrascaba su pálida y calva cabeza con el dedo índice. También hacía otras muchas cosas irrelevantes, pero como iba diciendo, Mercedes era muy hermosa. Todos los hombres querían casarse con ella y le mandaban flores. Cuando llegaba el invierno y la flores ya se habían marchitado, los hombres enamorados marchaban en procesión hacia lugares más cálidos donde las flores siguieran frescas. Es lo que se conoce hoy en día como la marcha de las flores de Merceditas. Lo curioso de esta historia es que Sofía se enamoró de Diego y por eso los grillos cantan por la noche.

sábado, 27 de julio de 2013

MI SEPULTURA

Aquel día yo seguí a la ardilla rosa y mientras los mamuts pintados en las cuevas prehistóricas despertaban. Las petunias se volvían al verme pasar y las ninfas se enredaban en mi pelo para susurrarme las verdades de la naturaleza. Llené de garabatos el cielo, escribí mi nombre en cada nube para que no se evaporara mi esencia y tan sólo lloré tres veces tu presencia y otras tres tu ausencia.
Al fondo divisé una silueta. El alce se erguía en la colina con las fauces abiertas y de ella brotaban blancas palomas que al echar el vuelo se confundía con los copos de nieve. Segundos después las palomas ya no eran palomas sino nieve que al posarse en el suelo en su lugar crecían enormes matorrales de lavanda. Cuando llegué a lo alto de la colina, a mis pies se sucedía un valle con alfombras de color lavanda y sin dudarlo bajé a por un ramillete que aquella misma tarde puse en agua en mi reducida habitación.
Me dormí con el suave olor embriagándome y soñé que era viento y mecía a las hojas secas de otoño. Pero pronto el batir de alas me despertó y vi dos palomas que revoloteaban por mi habitación mientras un alce asomado a mi ventana recitaba a Lorca.
"Por las ramas del laurel
vi dos palomas desnudas.
La una era la otra
y las dos eran ninguna."

ECLECTICISMO AMBIENTAL

(Relato presentado al concurso del blog Cuentos y más)
Me acostumbré a estar en los cielos de tus sueños y allí sentaba con esas magníficas vistas no me percaté de que la tierra ascendía hacia mí. 
Y ahora que estoy en las profundidades de tus errores entre lodo y rocas, me doy cuenta de que tan sólo en el horizonte existe tu perfección. 

lunes, 22 de julio de 2013

LOS LOCOS DE VENECIA

(Relato que he presentado al concurso del blog Esta noche te cuento. Es al segundo concurso de literatura que me presento)
El león dormía, yo caía y el cielo se aproximaba. Un voz con cierto tono a rebuzno me gritaba "Hazlo mientras duerme". Las rosas del techo empezaron a caer y mientras tú te bañabas en los pétalos, yo sólo sentía sus espinas. Dime ahora ¿Quién es loco? ¿Acaso no fueron las dulces piruletas quien nos corrompieron? El croissant nos miraba con cara rara, el león se despertaba y tú callabas. La góndola calmó mis pecados y adormeció tus penas. 
"Preferiría no hacerlo" musité. "Yo también" respondiste.
No fue una venganza tan sólo un delirio. 

viernes, 12 de julio de 2013

Vacas (de las de no madrugar, no de las de la leche)

Hoy, en mi casa.

Querido y odiado "YO" (en mayúsculas):
Te escribo para comunicarte que a partir de hoy mismo estoy de vacaciones de ti.

PD: No me esperes a cenar.

Un saludo cordial,
yo (en minúsculas)

miércoles, 10 de julio de 2013

LOS INFORTUNIOS DE EDINE

Cada Domingo se despertaba de buen humor. El olor a pan recién hecho le inundaba y corría a ponerse sus zapatillas de conejitos para bajar a la cocina. Allí, con su cola desecha y con el camisón enganchado en las bragas, observaba el pan y lo tocaba, crujía bajo sus dedos y el sonido que hacia el cuchillo al atravesarlo le agradaba.
Sin embargo cuando abría la nevera para coger el queso light (quería perder 20 kilos) cortado en lonchas todo se trastocaba. Una y otra vez leía en el envase "fácil separación", entonces, procedía. Miraba fijamente la película transparente colocada entre cada loncha de queso, acariciaba el extremo derecho, con la yema de los dedos la sujetaba firmemente y tiraba con suavidad hacia arriba. El queso se separaba lentamente sin problema alguno... hasta que la película transparente con la única función de separar el queso se terminaba en medio de la loncha. ¡En medio! Ahí comenzaba el desastre, el cataclismo; el queso ya no se desprendía, se partía y la mitad quedaba pegado. Su expresión cambiaba, y a pesar de que tenía las líneas de la almohada marcadas en su mejilla, su semblante no era nada cómico sino severo.Cuando los antidepresivos dejaron de hacer efecto decidió tomar la decisión más drástica; cambió de marca de queso.

lunes, 8 de julio de 2013

DENUESTO DE LOS LUNES

Pienso al ritmo de un vals.  Las luces de colores se difuminan, se juntan, se aman. Doy vueltas en la habitación borracha de batidos de chocolate. El helado se derrite en la mesa, la luz de la nevera abierta parpadea, los platos se amontonan en el fregadero y yo bailo un vals sobre la alfombra vomitada por el gato. 
Tú no estás y yo ya no te escribo Tequieros en boli rosa sobre posits. Me jode tanto que el gato maúlle a estas horas de la noche que le odio tanto como a ti. Y no, hoy no es domingo...¿Sorprendido? Ja, imagino tu cara de desconcierto. Buscarás un calendario y lo mirarás extrañado. "Hoy es lunes" musitarás.  Lunes.  Hoy es lunes de Tequieros,  de empezar la semana despertándote con besos, saltando encima  de ti, sin embargo las cosas han cambiado,  porque hoy, lunes, te odio. Sé que protestarás, dirás que lo habíamos hablado, que solo tenía derecho a odiarte los domingos. Lo lamento, pero es que te quiero tanto, que necesito más días de descanso. Y es que a partir de ahora, solo te querré de martes a sábado.
El vals sigue sonando. Un, dos, tres, un, dos, tres. ¿Bailas conmigo?